Un joven en Tailandia quiso comprarse un iPhone 7. Sin embargo, no tenía ni idea de lo que estaría por llegarle.

El chico no verificó la descripción del producto, así que se basó en las imágenes, en las que no se veía la diferencia entre el iPhone que todos conocemos y la mesa que realmente adquirió.

Aunque le pareció raro el costo de envío, el cual era muy elevado, no hizo caso y siguió con la compra.

Mayor fue su sorpresa cuando le llegó a la casa una caja gigante, cuando las cajitas de los iPhone son pequeñas, en efecto era el producto que había pedido, pero a gran escala.

Aparentemente el mueble es diseñado por una empresa surcoreana y tiene todos los elementos de ese modelo en específico, incluso en la zona donde va la tarjeta sim hay una especie de gaveta o cajón para guardar cosas.