Colchane, pueblo ubicado en la frontera con Bolivia, en la región de Tarapacá, se convirtió este miércoles en el destino fatal para inmigrantes que buscaban de manera irregular entrar a Chile.

Dos personas, de nacionalidad venezolana y colombiana, murieron tras cruzar la desértica frontera a más de 3 mil 600 metros de altura sobre el nivel del mar. Ellos eran parte de un grupo de treinta personas, según informaron las autoridades locales, sin precisar la causa de las muertes.

Pese a las extremas temperaturas y a la pandemia del Covid, el paso fronterizo en esa zona andina se convirtió, en los últimos meses, en la ruta perfecta para extranjeros indocumentados que quieren ingresar a Chile. A diferencia de la frontera con Perú en Arica, esta zona fronteriza es, por su extensión, menos custodiada por la policía.

Tragedia advertida en Tarapacá

En los últimos días, algunas autoridades de comunas de la región ya habían manifestado su preocupación por el considerable aumento del flujo migratorio de, sobre todo, venezolanos. Ellos exigieron la intervención urgente del Gobierno debido a la saturación del sistema de residencias sanitarias y de estadías transitorias.

El alcalde de Colchane, Javier García, lamentó la crisis humanitaria que se evidencia en plazas y alrededores de su comuna de mil 700 habitantes, que son de origen aimara. A sus problemas de desabastecimiento e infraestructura se ha sumado el ingreso irregular de venezolanos, quienes por necesidad, incluso, toman de refugio las viviendas de los habitantes.

Aproximadamente 500 ingresos diarios se han registrado en la última semana, llegando el último martes a un peak de mil 500 personas. Debido a la falta de infraestructura, un tercio de ellos fue trasladado en buses hasta Iquique.

Son criminales y personas de tercera categoría

Además, una vez que estas personas ingresan al país, existiría un discurso, por parte de las autoridades, para criminalizar la inmigración y, especialmente, la inmigración irregular: “Los inmigrantes que ingresan de forma irregular, en su mayoría venezolanos, son tratados como delincuentes. Pero el Gobierno es responsable, en gran medida, del ingreso clandestino de estas personas”, remarcó el profesor Thayer.

En los medios trascendió que las autoridades estarían planeando instalar dos campamentos para inmigrantes cerca de Colchane y del aeropuerto de Iquique, pero este último sería utilizado, precisamente, para posibilitar futuros vuelos que lleven de regreso a las personas indocumentadas a Venezuela.

Ante esa posibilidad, Thayer se mostró en contra y dice que “Chile no debe olvidar que es parte de la Declaración de Cartagena, que protege a los refugiados. Aquí estamos viendo una crisis humanitaria que requiere una respuesta humanitaria. No se puede tratar a los inmigrantes como si fueran un bulto que se puede ir moviendo de un país a otro”. Asimismo, recordó que Chile vivió una historia de exilio durante los años 70 y miles de chilenos fueron recibidos, entre otros países, por Venezuela.

Gobierno alentó la llegada de venezolanos

Para la representante del Colectivo sin Fronteras también es importante no olvidar que el flujo migratorio actual fue alentado, no hace muchos años atrás, por el propio presidente Piñera: “En Cúcuta aseguraba públicamente que iba a acoger a inmigrantes venezolanos. También publicitaba la visa de responsabilidad democrática, que en realidad no ha tenido un efecto para canalizar la inmigración y el resultado es el intento de los inmigrantes por ingresar irregularmente”.

El país ha experimentado en los últimos años un rápido crecimiento migratorio. En la actualidad, en territorio nacional viven 1,4 millones de extranjeros, lo que equivale a más del 7 % de la población. De ellos, 500 mil son venezolanos, que se han convertido en la colonia extranjera más numerosa en el país.

Imagen de: biobiochile.cl